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El Cabildo plantea dejar parte de las taquillas en el Patio de los Naranjos

No se han movido físicamente del lugar en que están desde principios de este siglo, pero en una metáfora sí se puede decir que las taquillas de la Mezquita-Catedral de Córdoba vuelven a cambiar de ubicación. Tras los reparos de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía al proyecto que implicaba vender las entradas para acceder al monumento en el Palacio Episcopal, el Cabildo ha decidido cambiar el paso y realizar una nueva propuesta para intentar desbloquear el asunto: repartir la venta de entradas entre su actual ubicación y el futuro centro de recepción de visitantes del Palacio Episcopal. La Iglesia pretende así salvar el bloqueo que presenta la situación con una salida a medio camino entre el traslado que ordenó la Junta de Andalucía en su día y el actual «statu quo». Según las fuentes consultadas por ABC, tras el rechazo de hace unos días al proyecto de llevar las taquillas

al Palacio Episcopal, el Cabildo ha enviado un escrito a la Delegación Territorial de Cultura para que se les permita «mantener parte de las taquillas en el Patio los Naranjos», y ello debido, según el mismo informe, al continuo crecimiento en el número de visitantes y a la necesidad de atender de forma adecuada a quienes buscan conocer el monumento (aseos, descanso,...). La información fue confirmada por otras fuentes, que abrieron paso a la posibilidad de mantener las taquillas en la galería porticada sin invalidar la otra opción. Con la ordenación propuesta, se propone que ambas vías que han estado a debate en los últimos meses siguieran estando sobre la mesa, disponibles a los turistas. Los visitantes podrían seguir adquiriendo o o retirando las entradas en el punto habitual, conocieran el monumento y también tendrían la posibilidad de visitar el centro museístico que se construye en el Palacio Episcopal, adquiriendo allí sus enteradas. Todos estos detalles se conocerán, apuntaron estas fuentes, cuando se dé a conocer el proyecto definitivo. La Comisión Provincial de Cultura tiene ante sí una decisión difícil. Por un lado, en 2014 había insistido al Cabildo para que sacase las taquillas del interior del monumento, asegurando que las estructuras de madera no casaban con la estética de un bien Patrimonio de la Humanidad. El Cabildo entendió el propósito y se decidió a elaborar un proyecto que implicase que los lugares para dispensar las entradas con que acceder al templo no estuviesen en el Patio de los Naranjos. Con eso se evitaría la distorsión que lamentaba la Administración autonómica, que no consideraba apropiado el lugar para unas instalaciones de madera que rompían con el entorno y suponían un añadido demasiado artificial para la contemplación del monumento. El proyecto presentado por la Iglesia parecía contar, al menos en un principio, con la autorización de la Consejería de Cultura, con la que se había pactado el contenido. Todo cambió en el momento en que intervino en el asunto la Plataforma Mezquita Catedral de Todos, que desde hace unos años persiste en la idea de que el monumento pase a ser de titularidad pública e insiste en que la Iglesia no es su legítima propietaria, pese a los argumentos en contra. El viraje de Cultura Un comunicado de esta entidad civil rechazaba de forma tajante el proyecto y la idea de que los visitantes, al comprar la entrada (o retirarla de forma gratuita en el caso de los nacidos o residentes en Córdoba) pasasen por un centro de interpretación. El motivo el que pensaban que las explicaciones que sobre la Mezquita-Catedral diese este centro abierto por el Cabildo supondrían «una manipulación», ya que supondría «adoctrinar a los visitantes del principal recurso patrimonial de la ciudad y engrosar el número de entradas a sus centros confesionales, como será el caso de la obligada visita al Palacio Episcopal y al Museo Diocesano». El texto terminaba pidiendo a la Junta de Andalucía que denegase la autorización que tenía que dar e impidiese un proyecto que quería dar «una visión religiosa» en lugar del conocimiento «científico» de la Mezquita-Catedral. El comunicado se difundió a finales de octubre, y poco tiempo tardó la Administración autonómica en hacer caso: en noviembre la Comisión Provincial de Patrimonio tampoco vio la reforma mientras que Cultura solicitó un informe más. La solución propuesta ahora es un planteamiento mixto.